prologo

Los soñadores compulsivos son aquellos que han logrado ir por la vida manteniendo con gran cintura el precario equilibrio entre la realidad real y la virtual, sin que ninguna le joda a la otra. Este espacio fue creado para drenar la testa de una de estas cabezas de chorlito, porque, como dijo el poeta:
"Qué lindo que es soñar, y no te cuesta nada más que tiempo"
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jueves, noviembre 25, 2010

“Vacaciones” se escribe con V de Vendetta

Yo no se qué ha pasáu, si me desapareció el fondo o qué, después de la reparación de mi máquina, no lo veo. Buah, más tarde lo cambio, ahora a lo que vine.
Ayer, finalmente, tuve una salida de vacaciones (y colijo que será la única que tendré: gasté la primera semana yendo de acá para allá llevando a reparación mis aparatos, y usaré la tercera para trámites que incluyen a Casper que, dicho sea de paso, está que le rechifla el moño, pero eso es otra historia). Me levanté tempranito, preparé los pertrechos de madre e hijo. Padre no quiso ir y no me animé a una aventura “just us” y convoqué a mi mami, y en cuanto arribó, rajamos.
Fuimos derechito a la terminal, y como teníamos bien claro a dónde queríamos llegar, creímos que esta vez zafaríamos de un viaje largo, tortuoso e interminable, como todas las otras veces... error. Nos tomamos el primer ómnibus que salió, porque “total, estamos paseando”... craso error. Nos dejó bien lejos de nuestro destino y decidimos pedir indicaciones a la gente... gravísimo error. Para hacerla  corta, después de dos subtes, un tren mal tomado (gracias, boletero, ¬¬) un colectivo con un cartel que dice que va y NO VA (el 71) y otro colectivo tomado en la Panamericana, cuatro horas después de salir, llegamos... para descubrir que el bondi que no habíamos querido esperar al principio nos dejaba en la puerta. Elegimos reírnos. El paseo en sí fue maravilloso. Si hay un lugar al que ir, engordar los ojos y dejar el sueldo, ese es. Mi devoción por las construcciones ayudó a que se me piantara un lagrimón. A la hora de partir creí que tendrían que despegarme de la puerta con una barreta. Pero había que volver.
Y yo sabía lo que me esperaba en casa: el Marqués tiene un talento especial para echar a perder con su cara de culo cualquier final de día en que una hizo algo para sí misma, paseo o lo que fuese, y ayer no fue la excepción. Además, antes eran sus celos, ahora parece haber encontrado en Casper la excusa perfecta para fastidiar: “que seguro que no comió, que seguro que estuvo al sol, que seguro que lo descuidaste”. (A Seguro se le llevaron preso y a vos te voy a llevar de vuelta a lo de tus papás, sabelo). Anticipándome, hice público que a la noche le sacudiría una piña en la nuca. Y lo hice, y he aquí la razón del título. Bueno, no literalmente, no porque le tenga miedo (¿no es obvio que no?), sino porque a ver si todavía lo golpeaba mal, ¿cómo lo convencía de llevarlo a la guardia? Así que como mala, mala que soy, le di donde realmente le dolería: Hace un rato ya que el señor anda soñando con la Play 3. Y estamos jugando al tetris con las finanzas para poder hacerlo realidad. Así que, una vez arropadito, le solté la trompada:
“Había una tienda Sony” (chamuyo, si había no la vi, y si la vi no la recuerdo) 
Punch...
“Tenían todo armadito, la Play 3 con un Bravia y todo, no sabés qué lindo se ve” (podía seguir inventando, total, no quiso ir)
Paf, paf, punch...
 “Y casi me vuelvo con una tarjeta de crédito. Me daban 20% de descuento en las primeras compras” (eso es verdad, pero a esta altura, ¿qué importa? igual le mostré el folleto)
Punch, punch, paf, paf, punch, punch!
No dijo nada, sus ojos desmesuradamente abiertos hablaron por él. Me dormí como una marmota, hubo una pausa para atender a Casper y luego me desperté y me encontré con el desayuno preparado. Sí, ni yo lo creía.
Que siga soñando. Y yo también. Ya nos volveremos a ver. Mientras tanto, he aquí una foto del paisaje

Eso sí: la próxima voy en auto.

sábado, junio 12, 2010

Reniego futbolero

Lo que diré es un espantoso cliché en boca de una mujer, pero no recuerdo alguna otra vez en que haya sentido tan poco interés por el mundial de fútbol como ahora. Para mí es tan terrible como lo sería despertar una mañana y descubrir que ya no me gustan los dulces ("¡Aleluya!" gritarían mis dientes) pero, con toda franqueza, si fuera hombre (bueno, se entiende...) ya tendría los huevos fritos de este Mundial.
Para empezar, a falta de una, ¡dos canciones! Ya bastante podrida me tenía LadyGaga, o como se llame, con el ooooooooooooh y ahora me lo banco en estéreo, ¡y no concuerdan las melodías! (aunque prefiero mil veces al señor somalí cuyo nombre no recuerdo, antes que al wakawaka de la infumable que canta como caballo y baila con movimientos espasmódicos de títere a punto de desbaratarse, digo yo ¿no tiene un coreógrafo?)
Para seguir, el bombardeo publicitario de los televisores recontragigantes en 50 cuotas, sabrá Dios a qué precio final. Cuando se empiecen a dar cuenta que seguirán pagándolo hasta después de terminado Brasil 2014, arderá Troya, pero en serio.
Para seguir siguiendo, la cara de trasero ya instalada de su Excelencia. Hasta que no termine el campeonato se quedará ahí, como pasó hace cuatro años, independientemente de la suerte que corra Argentina. Ya me la veía venir, pero aún así me vengaré en el momento propicio. Amo el fútbol, y él tuvo la mala suerte de dar conmigo. Y no se aguanta que una mujer sepa de fútbol y que mire los partidos calladita la boca, preferiría una que le pregunte cada dos segundos para así poder demostrar su sapiencia a la pobrecita... No sé, allá él.
Para terminar, de nuevo me fui por las ramas. Para cuando esto salga publicado estará por jugarse Argentina-Nigeria. Más vale que le pongan un poco de onda los muert... perdón, los muchachos, porque si juegan como en las eliminatorias estamos perdidos.
Aunque no sé qué será peor:
Si no ganan, ¿quién lo aguanta al Marqués? (y a los maridos en general)
Si ganan, ¡¿quién corno lo aguantará a Maradona?!
La relación costo-beneficio no está clara, pero a nadie le interesa. A mí tampoco.
¡Vamos, dennos una alegría!

miércoles, junio 02, 2010

¿Durmiendo? con los enemigos

Mientras armo mi próximo megapost en cómodas cuotas, me gusta desviar la atención, un poco para despejarme, otro poco para que no se me congelen los dedos con este frío polar. El problema estaba en que, digamos, se me habían apagado los sistemas. Explico: siguieron sucediendo cosas, pero, de pronto, ya no sabía cómo contarlas, ¡con solo decir que ya ni sueños tenía!
Después de varios días, anoche, por fin, encontré el problema: ni más ni menos que can-san-cio, lo que no significa que por ser algo común sea de fácil solución. A ver, a ver:
Desde que decidimos romper la tradición de nuestros respectivos padres fundadores y vivir en alegre consorcio sin consorcio, el marqués de Miramey Nometoques y su no-consorte dormían en un colchón de lana de plaza y media, él en un rollo de frazadas cual capullo de mariposa monarca, ella castañeteando los dientes, hasta que la marquesa se cansó de otear la lontananza buscando atisbos del sommier prometido (y de dar vuelta el fáquin colchón de lana todas las mañanas), rompió el chanchito y fue en busca de una cama más grande. Si bien siguió peleando por un poco de mantas, por lo menos tendría más lugar. Y así siguió el (literal) tira y afloje, y cuando parecía que no podría ser peor, faltaba alguien...

(pausa aclaratoria: Por más que los hechos me contradigan, estuve, estoy y estaré siempre en contra de que un bebé, el mío, duerma con sus padres, nosotros, especialmente desde el incidente que le dio a Casper su sobrenombre. pero después de meses de dormirme con él en su cuna y despertarme con él en mi cama, me rindo,¬¬ por ahora. Sí, me dirán que despertar y ver su carita primero que nada no tiene precio... sí lo tiene, es este: )

Todo empieza cuando el niño se rehusa a dormir, en el lugar que sea. Parece el "mostro" de Cloverfield: se retuerce, da unos alaridos abominables (en cualquier momento tengo un asistente social golpeando a mi puerta...), te mastica, destruye cuanto tiene a su alcance, sin el menor respeto por nada, todo esto mientras se CAE de sueño. Cuando por fin se entrega a los brazos de Morfeo (este no), al consabido forcejeo ahora se le suma la cantata de ronquidos sincronizados de padre e hijo, ¡flamean las cortinas al compás del dueto! De todos modos, he hecho de esta parte casi una canción de cuna. Por primera vez me duermo. No durará mucho: Casper (sin dejar de dormir) me despertará (sólo a mí) con un aullido que, por lo tremebundo, merece ser explicado: Imaginemos un torno de dentista, en estéreo, amplificado, a milímetros de nuestra oreja... ¿lo tienen? Más exacto imposible. ¿El motivo? ¡El que sea! Por lo general reclama teta de trasnoche, pero otras veces quiere conversar (dormido), pasear (dormidito y a upa), o una reubicación (dentro de los límites de la cama, obvio, dormido pero no bolú...). Satisfecha la demanda, volveré a pegar los ojos hasta que a mi retoño se le ocurra explayar su exigua humanidad cruzado a 90 grados en la otrora espaciosa cama. El problema es que, según su último control, mide el 50 % del ancho del colchón, lo que dejará 35 centímetros para cada padre. Medio dormida y a tientas intentaré enderezarlo y taparlo... Imposible, el tipito estará fenómeno, y no tendrá el menor interés en adoptar una posición como Dios manda. Seguirá durmiendo así y despertará fresco como una lechuga, listo para seguir creciendo, y regalándome una sonrisa que me hará pensar "Y bueno, es chiquito".
... y así toda la noche, todas las noches. Lo que me causa gracia de todo esto no es que, seguramente, seguirá amaneciendo en el medio de la cama hasta que los pies le sobresalgan fuera del colchón, o que, por el contrario, decida irse motu proprio a dormir solo y luego su madre extrañe todo esto (¿incoherente, yo? ), lo que, de verdad, me hace reír(me de mí misma) es que haya tantas mamás que duermen con sus bebitos porque es la única manera en que ellas puedan descansar. ¡'jame de joder!
Y ahora me voy. Tengo qu..ZRONK ZZZZZZZZZ ZRONK ZZZZZZZZZ

domingo, febrero 14, 2010

No sé mañana

Aquí estoy de nuevo, tras una larga ausencia, parada en la incertidumbre. No sé qué me traerá (o se llevará) san Valentín. Siempre trae fresquete. Sobre todo durante el paso de la corriente El Niño, que últimamente tiene unas frecuencias más raras que el ramal Moreno-Mercedes del Sarmiento. En fin, se anda rifando una patada de vuelta a casa de mamá y papá, y el Marqués compró varios talonarios. No me explayaré en los detalles, porque no vienen al caso. Eso sí: no puede decir que no se lo advertí. Y para decir algunas cosas puedo ser sutil y delicada cual piña en la jeta. Le dije: "si x cosa pasa el sábado, el domingo te las picás" y deberé cumplir con mi amenaza, de lo contrario no me tomará en serio jamás. Así que hoy seré despojada del título de nobleza que había conquistado a través de encanecer antes de tiempo a fuerza de puros disgustos. Afuera, el viento sopla furibundo por momentos. Adentro, me preparo para decir adiós a una vida a medio construir, a la cotidianeidad, a presenciar el amor que se profesan con Casper, al hermanito que soñaba. El viento sopla en mi alma. Rabioso. Un tornado en el corazón. Maldito Valentín, se hubiera quedado en su casa, pero ¡no! así que, a quienes viven un amor o sueñan hacerlo:(y a mí, que me garúe finito).

jueves, enero 28, 2010

Presentando a Su Excelencia, (AKA "El Amarrrrrgo")

Ese chico que gusta de mostrarse frío y distante, al cual se le escapa alguna carcajada de vez en cuando, es el que he elegido. El que no se ríe aunque le eche gas hilarante, es quien me hace reír. Ese que, aunque sea siempre el mismo, ha recibido diferentes denominaciones, ya en foros de discusión, ya en conversaciones familiares, ya en redes sociales, y que aquí, para no perder la costumbre, ostentará un nombre diferente. En esta ocasión no le daré un nombre, sino lo que tanto se merece, un título nobiliario: será el Marqués de Miramey Nometoques (bueno, alguna vez sí, sino no habría fantasmita Casper). No puedo contar mucho de él ahora, porque desde donde está sentado tiene vista panorámica del monitor. Solo voy a decir que a su lado puedo ser como realmente soy. Esa es una de sus tantas virtudes (no voy a hablar de sus defectos porque 1: estoy muy cansada, 2: Casper reclamará el teteo de trasnoche de un momento a otro, 3: no viene al caso, por ahora), otra es aguantarme (y es trabajo penoso, peligroso e insalubre, en ese orden). Mucha gente que me conoce se pregunta cómo fui a parar con alguien tan diferente de mí (y del otro lado se preguntan, y le preguntan, lo mismo). Muchas veces yo también me lo pregunto. Tal vez, sólo tal vez, será precisamente eso: somos opuestos complementarios. Cada uno tiene la parte que le falta al otro, la que necesita. El amor hace su parte, sino la cosa no funciona, por muy congruentes o consecutivos que sean, terminan durmiendo opuestos por el vértice. Mmm, geometría y relaciones amorosas... mi cerebro ya no tiene batería. Sopita y a la cama.