Como si no fuera suficiente con mis desventuras en el mundo real, la cosa no pinta mejor en el onírico: he vuelto a soñar con esos animalitos, pero, a diferencia de la vez anterior, esta vez sí me dieron miedo. Y asco. Tanto que no pude volver a dormir. Extraño mis sueños en los que me asaltan con pistolas de agua verdes y anaranjadas (no me jodan, eso de los sueños en blanco y negro es falso. En mis sueños leo, veo números, veo en colores)... Mientras siga viendo arañas peludas (¿conté que les tengo pánico a las arañas?), ratas, cucarachas y cosas por el estilo, mis dos nuevas compañeras estarán colgando de mis pestañas, por más rodajas de pepino que les ponga encima... por más que me asuste al pasar frente a un espejo.
prologo
Los soñadores compulsivos son aquellos que han logrado ir por la vida manteniendo con gran cintura el precario equilibrio entre la realidad real y la virtual, sin que ninguna le joda a la otra. Este espacio fue creado para drenar la testa de una de estas cabezas de chorlito, porque, como dijo el poeta:
"Qué lindo que es soñar, y no te cuesta nada más que tiempo"
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domingo, junio 27, 2010
miércoles, junio 02, 2010
¿Durmiendo? con los enemigos
a las
2:26 a. m.
Mientras armo mi próximo megapost en cómodas cuotas, me gusta desviar la atención, un poco para despejarme, otro poco para que no se me congelen los dedos con este frío polar. El problema estaba en que, digamos, se me habían apagado los sistemas. Explico: siguieron sucediendo cosas, pero, de pronto, ya no sabía cómo contarlas, ¡con solo decir que ya ni sueños tenía!
Después de varios días, anoche, por fin, encontré el problema: ni más ni menos que can-san-cio, lo que no significa que por ser algo común sea de fácil solución. A ver, a ver:
Desde que decidimos romper la tradición de nuestros respectivos padres fundadores y vivir en alegre consorcio sin consorcio, el marqués de Miramey Nometoques y su no-consorte dormían en un colchón de lana de plaza y media, él en un rollo de frazadas cual capullo de mariposa monarca, ella castañeteando los dientes, hasta que la marquesa se cansó de otear la lontananza buscando atisbos del sommier prometido (y de dar vuelta el fáquin colchón de lana todas las mañanas), rompió el chanchito y fue en busca de una cama más grande. Si bien siguió peleando por un poco de mantas, por lo menos tendría más lugar. Y así siguió el (literal) tira y afloje, y cuando parecía que no podría ser peor, faltaba alguien...
(pausa aclaratoria: Por más que los hechos me contradigan, estuve, estoy y estaré siempre en contra de que un bebé, el mío, duerma con sus padres, nosotros, especialmente desde el incidente que le dio a Casper su sobrenombre. pero después de meses de dormirme con él en su cuna y despertarme con él en mi cama, me rindo,¬¬ por ahora. Sí, me dirán que despertar y ver su carita primero que nada no tiene precio... sí lo tiene, es este: )
Todo empieza cuando el niño se rehusa a dormir, en el lugar que sea. Parece el "mostro" de Cloverfield: se retuerce, da unos alaridos abominables (en cualquier momento tengo un asistente social golpeando a mi puerta...), te mastica, destruye cuanto tiene a su alcance, sin el menor respeto por nada, todo esto mientras se CAE de sueño. Cuando por fin se entrega a los brazos de Morfeo (este no), al consabido forcejeo ahora se le suma la cantata de ronquidos sincronizados de padre e hijo, ¡flamean las cortinas al compás del dueto! De todos modos, he hecho de esta parte casi una canción de cuna. Por primera vez me duermo. No durará mucho: Casper (sin dejar de dormir) me despertará (sólo a mí) con un aullido que, por lo tremebundo, merece ser explicado: Imaginemos un torno de dentista, en estéreo, amplificado, a milímetros de nuestra oreja... ¿lo tienen? Más exacto imposible. ¿El motivo? ¡El que sea! Por lo general reclama teta de trasnoche, pero otras veces quiere conversar (dormido), pasear (dormidito y a upa), o una reubicación (dentro de los límites de la cama, obvio, dormido pero no bolú...). Satisfecha la demanda, volveré a pegar los ojos hasta que a mi retoño se le ocurra explayar su exigua humanidad cruzado a 90 grados en la otrora espaciosa cama. El problema es que, según su último control, mide el 50 % del ancho del colchón, lo que dejará 35 centímetros para cada padre. Medio dormida y a tientas intentaré enderezarlo y taparlo... Imposible, el tipito estará fenómeno, y no tendrá el menor interés en adoptar una posición como Dios manda. Seguirá durmiendo así y despertará fresco como una lechuga, listo para seguir creciendo, y regalándome una sonrisa que me hará pensar "Y bueno, es chiquito".
... y así toda la noche, todas las noches. Lo que me causa gracia de todo esto no es que, seguramente, seguirá amaneciendo en el medio de la cama hasta que los pies le sobresalgan fuera del colchón, o que, por el contrario, decida irse motu proprio a dormir solo y luego su madre extrañe todo esto (¿incoherente, yo? ), lo que, de verdad, me hace reír(me de mí misma) es que haya tantas mamás que duermen con sus bebitos porque es la única manera en que ellas puedan descansar. ¡'jame de joder!
Y ahora me voy. Tengo qu..ZRONK ZZZZZZZZZ ZRONK ZZZZZZZZZ
Después de varios días, anoche, por fin, encontré el problema: ni más ni menos que can-san-cio, lo que no significa que por ser algo común sea de fácil solución. A ver, a ver:
Desde que decidimos romper la tradición de nuestros respectivos padres fundadores y vivir en alegre consorcio sin consorcio, el marqués de Miramey Nometoques y su no-consorte dormían en un colchón de lana de plaza y media, él en un rollo de frazadas cual capullo de mariposa monarca, ella castañeteando los dientes, hasta que la marquesa se cansó de otear la lontananza buscando atisbos del sommier prometido (y de dar vuelta el fáquin colchón de lana todas las mañanas), rompió el chanchito y fue en busca de una cama más grande. Si bien siguió peleando por un poco de mantas, por lo menos tendría más lugar. Y así siguió el (literal) tira y afloje, y cuando parecía que no podría ser peor, faltaba alguien...
(pausa aclaratoria: Por más que los hechos me contradigan, estuve, estoy y estaré siempre en contra de que un bebé, el mío, duerma con sus padres, nosotros, especialmente desde el incidente que le dio a Casper su sobrenombre. pero después de meses de dormirme con él en su cuna y despertarme con él en mi cama, me rindo,¬¬ por ahora. Sí, me dirán que despertar y ver su carita primero que nada no tiene precio... sí lo tiene, es este: )
Todo empieza cuando el niño se rehusa a dormir, en el lugar que sea. Parece el "mostro" de Cloverfield: se retuerce, da unos alaridos abominables (en cualquier momento tengo un asistente social golpeando a mi puerta...), te mastica, destruye cuanto tiene a su alcance, sin el menor respeto por nada, todo esto mientras se CAE de sueño. Cuando por fin se entrega a los brazos de Morfeo (este no), al consabido forcejeo ahora se le suma la cantata de ronquidos sincronizados de padre e hijo, ¡flamean las cortinas al compás del dueto! De todos modos, he hecho de esta parte casi una canción de cuna. Por primera vez me duermo. No durará mucho: Casper (sin dejar de dormir) me despertará (sólo a mí) con un aullido que, por lo tremebundo, merece ser explicado: Imaginemos un torno de dentista, en estéreo, amplificado, a milímetros de nuestra oreja... ¿lo tienen? Más exacto imposible. ¿El motivo? ¡El que sea! Por lo general reclama teta de trasnoche, pero otras veces quiere conversar (dormido), pasear (dormidito y a upa), o una reubicación (dentro de los límites de la cama, obvio, dormido pero no bolú...). Satisfecha la demanda, volveré a pegar los ojos hasta que a mi retoño se le ocurra explayar su exigua humanidad cruzado a 90 grados en la otrora espaciosa cama. El problema es que, según su último control, mide el 50 % del ancho del colchón, lo que dejará 35 centímetros para cada padre. Medio dormida y a tientas intentaré enderezarlo y taparlo... Imposible, el tipito estará fenómeno, y no tendrá el menor interés en adoptar una posición como Dios manda. Seguirá durmiendo así y despertará fresco como una lechuga, listo para seguir creciendo, y regalándome una sonrisa que me hará pensar "Y bueno, es chiquito".
... y así toda la noche, todas las noches. Lo que me causa gracia de todo esto no es que, seguramente, seguirá amaneciendo en el medio de la cama hasta que los pies le sobresalgan fuera del colchón, o que, por el contrario, decida irse motu proprio a dormir solo y luego su madre extrañe todo esto (¿incoherente, yo? ), lo que, de verdad, me hace reír(me de mí misma) es que haya tantas mamás que duermen con sus bebitos porque es la única manera en que ellas puedan descansar. ¡'jame de joder!
Y ahora me voy. Tengo qu..ZRONK ZZZZZZZZZ ZRONK ZZZZZZZZZ
sábado, enero 16, 2010
No quiero perderme nada
a las
11:28 p. m.
No sé si conté que, desde hace tres meses, soy mamá. A pesar de haber esperado durante años esta etapa de mi vida con, entre otros sentimientos, ilusión y esperanza primero y desesperación muda después, mi desempeño en esta nueva función es, como mínimo, desastroso y para muestra vaya este botón: todas las noches me duermo viendo a mi retoño dormido en su cunita, y todas las mañanas amanece a mi lado, en la cama grande. Esto no representaba trastorno alguno, hasta hoy que descubrí, para mi horror, que el cruce de los barrales de ositos que la adornan estaba salido de lugar, como si hubiese sido empujado desde abajo. La conclusión evidente: fue la cabeza de mi ángel. Así que se acabó lo que se daba, cuando por fin empezaba a bajar la guardia y dejar de despertarme cincuenta veces por hora para ver si respiraba y en una de esas encontrármelo en mis brazos. Pero no importa, todo sea por su bien. Al menos, con este calor, no va a quedar como aquella vez, en que yo estaba con el sueño especialmente pesado y a mi chico (el orgulloso papi) lo despertó un "buuuuu" risueño. Entreabrió los ojos y se despertó del todo del susto: frente a él, un fantasmita agitaba los bracitos y repetía "buuuu". Un instante después, ya lúcido, se dio cuenta de dos cosas: el fantasmita no era otro que el bebé tapado hasta la cabeza; y andaba con ganas de conversar a las dos de la mañana. A duras penas consiguió llevarlo hasta la cuna... a la mañana volvió a aparecer en la cama. Y buaaaah...nas nochies (qué va a ser...).
miércoles, enero 13, 2010
Noche Primera
a las
3:44 a. m.
Empiezo este blog por sugerencia de una querida amiga. No tengo idea de dónde terminará esto, pero empieza aquí y ahora. Bueno, lo que se dice ahora, mejor no, es más bien "aqui y después", se me caen los ojos a esta hora.
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