prologo

Los soñadores compulsivos son aquellos que han logrado ir por la vida manteniendo con gran cintura el precario equilibrio entre la realidad real y la virtual, sin que ninguna le joda a la otra. Este espacio fue creado para drenar la testa de una de estas cabezas de chorlito, porque, como dijo el poeta:
"Qué lindo que es soñar, y no te cuesta nada más que tiempo"
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martes, noviembre 08, 2011

el presente griego

"Las peores cosas que te puedas imaginar fueron hechas con las mejores intenciones" Sam Neill, Jurassic Park 3
La expresión que da nombre a este posteo alude al famoso Caballo de Troya. En otra cultura se le conoce como " el elefante blanco". Pero... ¿qué es?
Existe gente con un talento innato para los obsequios. Cualquiera sea la ocasión, nunca te defraudarán. Pero hay otra raza, en la que me incluyo, que posee dotes igualmente destacables para darte en prueba de afecto algún artículo de esos que parecen haber sido creados con el único propósito de joderte la vida. Estando relativamente próxima una época de adquisiciones con destino a otros, es menester que dé a conocer algunas de mis nefastas experiencias como víctima o victimaria de buenas intenciones, haciendo repaso de los regalos que recomendaría evitar para no quedar como el culo:
  • Relojes: Se llevan la palma. Con esos siempre quedamos bien. A todo el mundo les sirven: son lindos y útiles. Pero son el insulto con moño. A menos que el destinatario sea un coleccionista, o que sea EL reloj, pocos objetos resultan tan impersonales. Una especie de "Me importás una mierda", pero con carpa. Además, seamos sinceros: celulares, equipos de música, el televisor, la video... la hora está en todos lados, todo el tiempo. No seas canuto.
  • Calzado: Pueden llegar a ser una verdadera desgracia en una linda caja. Existe el 99,9% de posibilidades de que le pifies, y es un abanico grande. Lo menos grave es errarle al talle, pero ocurre muy seguido que: le lastimen los pies al obsequiado; le parezcan HORROROSOS (pero como tiene más sentido de la educación que nosotros, no lo va a decir y los va a usar); sean incombinables; o que quien los reciba se vea privado de los que realmente quería, porque "total, ya te salvaron con estos". Mal, mal, mal. Si no estás 110% seguro, ni lo intentes. Si hay que cambiarlos, NI SE TE OCURRA hacerlo vos. Bancate que se entere de cuánto gastaste. En una de esas, los pueda cambiar por otros... que le gusten. No vale ofenderse, jodete.
  • Electrodomésticos: No hay mucho que agregar. Aún cuando se trate de un ODD (Objeto De Deseo), (y no hablo de un lavarropas automático, el cual no es ni un derecho ni una necesidad, es una OBLIGACIÓN, sino de una máquina de pan o cafetera suntuaria o cosa por el estilo) un aparato no es un regalo para alguien, es para la casa: ¿qué diría un marido si su mujer le cae con una desmalezadora para el cumpleaños? Piénsenlo, muchachos (se excluye de esta lista depiladoras, afeitadoras, planchas para el pelo y, quizás, QUIZÁS, taladros pero hay que tener en cuenta lo expresado en el apartado precedente, además del tremendo riesgo de que no funcionen).
  • Juguetes con Sonido: Estos sí funcionan, los hijos de puta. Acá el calvario es para los padres. Debería haber una ley que limite la cantidad por familia. Piensen que esa musiquita es adorable una o dos veces, pero a repetición es el suplicio de Tántalo. Si el dañ... gasto ya está hecho, sería lindo detalle incluir una tira de Alplax por cada adulto del grupo familiar conviviente. Además, no vale la pena gastar en Fisher Price, acaban jugando con la caja.
Y hay muchos más que se me ocurren, como objetos decorativos que son redireccionados de casa en casa, por ejemplo. La ropa es toooodo un tema también. No hace mucho vi una preciosa (y de excelente calidad) campera para el Marqués. Era bellísima, muy combinable, y le habría quedado perrrrrrrrrrrrrrrrrrrfecta, era ideal, excepto por un pequeñito detalle... a él no le gustaba (disimuladamente lo llevé a verla), luego no la hubiera usado. Plata quemada. Me encantaría oír sus experiencias como emisores o receptores de Caballos de Troya y comprobar que no estoy sola.
Así que, damas y caballeros, paciencia, observación aguda o resignación y regalen plata. Digo, pa' no errarle.
"A caballo regalado no se le miran los dientes" José Hernández. Sí, claro.

sábado, marzo 12, 2011

"¡Rompé, Casper!"

Si esto es una etapa, estaría bueno salteársela, pss. O dicho de otro modo, la luz que ilumina mi mundo está acabando con su herencia: ya no conforme con aniquilar sus pertenencias, ahora va por más y ha ampliado el círculo de destrucción para abarcar las del resto de la familia. Decí que somos tres, nomás.
Fue un sábado a la tarde. Estaba mi sexy nueva mascota recargándose tranquilamente en lo alto de una repisa, cuando el cable del cargador se lanzó al vacío en un salto bungee que lo dejó justo al lado del pequeñuelo. El Marqués pensó: "Ese cable está justo al alcance del nene", pero sólo alcanzó a articular: "Ese cab..." La siniestra diestra de mi vástago fue más rápida que mamá y papá, y mi pobre smartphone fue estrellado de jeta contra el piso, desde un metro ochenta de altura. Sí, de jeta:


Sin palabras.

domingo, diciembre 19, 2010

¡Jo jo jo! ¡¡¡Jodida Navidad!!!

Si esperaban un posteo con toda la buena onda navideña, definitivamente no. Aún recuerdo con cariño armar el pesebre: llegamos a tener 24 ovejas, todos los años comprábamos varias con ilusión. Pero mucha agua ha corrido bajo el puente. De un tiempo a esta parte he ido perdiendo todo entusiasmo posible, de la misma forma que se han ido perdiendo las ovejas del pesebre.
Creo que empezó por aquel lugar común de la infancia: "Cuando sea grande..." Muchas veces imaginaba mis navidades y años nuevos de joven adulta: Brindar en familia a las doce y a la una menos cuarto, a más tardar, rajar a algún lugar divertido. Divertido en serio, aún al costo de viajar como en autito de payaso. Cualquiera que haya pasado las fiestas con el carnaval carioca y las baladas de Quique Villanueva como música de fondo sistemáticamente cada jodidísimo diciembre puede entender de qué hablo.
Otro punto conflictivo: los regalos. Hay infortunados que no hemos sido bendecidos con el don de la oportunidad regalera. No es mala voluntad, no tienen idea de cuánto se sufre recorriendo escaparates con la mente completamente en blanco. Quedamos mal en cumpleaños, día del Padre, de la Madre y del Niño, pero en Diciembre molesta el triple. Y hacemos quedar mal al Niño Dios (¿Papanuel? ¿Cuál papá Nuel?).
¿Y para qué hablar de las ilusiones, deseos y propósitos para el año nuevo, que se mantendrán, como máximo, hasta el 8 de enero, cuando los metamos junto con el arbolito, guirnaldas, luces y bolas de adorno en una caja (por lo general, la del árbol) demasiado pequeña para tanta parafernalia y los arrumbemos en un rincón donde, olvidados, acumularán polvo durante 11 meses?
Ay, malaya... para qué hablé de las luces... recuerdo aquellas con música, y qué hijo de su r3Pu7í5¡m@ madre las habrá inventado. Era IM-PO-SI-BLE apagarles la jodida musiquita, amén de su predecesor, el recontra hijo de una legión de r3Pu7@s creador de las tarjetas musicales. Sí, son muy tiernas, hasta que a los abuelos Jay-Oh (estos no, los otros) se les ocurre armar un arbolito de dos metros treinta (era tan grande que con puntal no entraba dentro de la casa), con tres de ESAS luces y colgarle como adornos ESAS tarjetas... y después te dicen: "Quedate a dormir y volvés a tu casa mañana, que es feriado (olvidé mencionar que ellos lo arman el 7)" Y no desenchufan el Pu70 árbol en toda la noche ¬¬
Pero bueno, ahora todo ha cambiado. Hace siete años que, sistemáticamente, paso la nochebuena en casa de mis suegros (sólo hubo un año, a último momento, el Marqués se enojó y terminamos solitos mi alma en casa). He cambiado a Quique Villanueva por Julio Iglesias. Mátenme.
"Cuando sea grande..." sólo quedó en un sueño de niña. A la una menos cuarto, me preparo para irme... a dormir. ¡Y esto no tiene NADA que ver con Casper, eh! Esto ha sido así siempre. Al menos, desde hace siete años. No me llevo mal con ellos, todo lo contrario, pero... ¡¡¡Hello!!! YO TENGO UNA FAMILIA TAMBIÉN, y estamos desperdigados pero no lejos, nos vemos poco, y nos queremos, y nos extrañamos.
Ah, pero esta es la última Navidad que me jode, he planeado algo para que nadie de ellos la olvide jamás... porque, ni bien suene el batifondo de cohetes, y luego del chin-chin, cuando todos estén de lo más contentos mirando la pirotecnia, diré frente a toda la parentela política las tres palabras mágicas del trailer de "Un novio para mi mujer".
O tal vez no. Tal vez siga siendo tan cobarde como hasta ahora. Pero no me hablen de sueños ni propósitos, porque no tengo ninguno. En este último caso, me iré apartando unos cuantos champús y varios cajones de cerveza stout, no sea cosa que estas fiestas también me encuentren tan sobria como para recordarlas...

jueves, noviembre 25, 2010

“Vacaciones” se escribe con V de Vendetta

Yo no se qué ha pasáu, si me desapareció el fondo o qué, después de la reparación de mi máquina, no lo veo. Buah, más tarde lo cambio, ahora a lo que vine.
Ayer, finalmente, tuve una salida de vacaciones (y colijo que será la única que tendré: gasté la primera semana yendo de acá para allá llevando a reparación mis aparatos, y usaré la tercera para trámites que incluyen a Casper que, dicho sea de paso, está que le rechifla el moño, pero eso es otra historia). Me levanté tempranito, preparé los pertrechos de madre e hijo. Padre no quiso ir y no me animé a una aventura “just us” y convoqué a mi mami, y en cuanto arribó, rajamos.
Fuimos derechito a la terminal, y como teníamos bien claro a dónde queríamos llegar, creímos que esta vez zafaríamos de un viaje largo, tortuoso e interminable, como todas las otras veces... error. Nos tomamos el primer ómnibus que salió, porque “total, estamos paseando”... craso error. Nos dejó bien lejos de nuestro destino y decidimos pedir indicaciones a la gente... gravísimo error. Para hacerla  corta, después de dos subtes, un tren mal tomado (gracias, boletero, ¬¬) un colectivo con un cartel que dice que va y NO VA (el 71) y otro colectivo tomado en la Panamericana, cuatro horas después de salir, llegamos... para descubrir que el bondi que no habíamos querido esperar al principio nos dejaba en la puerta. Elegimos reírnos. El paseo en sí fue maravilloso. Si hay un lugar al que ir, engordar los ojos y dejar el sueldo, ese es. Mi devoción por las construcciones ayudó a que se me piantara un lagrimón. A la hora de partir creí que tendrían que despegarme de la puerta con una barreta. Pero había que volver.
Y yo sabía lo que me esperaba en casa: el Marqués tiene un talento especial para echar a perder con su cara de culo cualquier final de día en que una hizo algo para sí misma, paseo o lo que fuese, y ayer no fue la excepción. Además, antes eran sus celos, ahora parece haber encontrado en Casper la excusa perfecta para fastidiar: “que seguro que no comió, que seguro que estuvo al sol, que seguro que lo descuidaste”. (A Seguro se le llevaron preso y a vos te voy a llevar de vuelta a lo de tus papás, sabelo). Anticipándome, hice público que a la noche le sacudiría una piña en la nuca. Y lo hice, y he aquí la razón del título. Bueno, no literalmente, no porque le tenga miedo (¿no es obvio que no?), sino porque a ver si todavía lo golpeaba mal, ¿cómo lo convencía de llevarlo a la guardia? Así que como mala, mala que soy, le di donde realmente le dolería: Hace un rato ya que el señor anda soñando con la Play 3. Y estamos jugando al tetris con las finanzas para poder hacerlo realidad. Así que, una vez arropadito, le solté la trompada:
“Había una tienda Sony” (chamuyo, si había no la vi, y si la vi no la recuerdo) 
Punch...
“Tenían todo armadito, la Play 3 con un Bravia y todo, no sabés qué lindo se ve” (podía seguir inventando, total, no quiso ir)
Paf, paf, punch...
 “Y casi me vuelvo con una tarjeta de crédito. Me daban 20% de descuento en las primeras compras” (eso es verdad, pero a esta altura, ¿qué importa? igual le mostré el folleto)
Punch, punch, paf, paf, punch, punch!
No dijo nada, sus ojos desmesuradamente abiertos hablaron por él. Me dormí como una marmota, hubo una pausa para atender a Casper y luego me desperté y me encontré con el desayuno preparado. Sí, ni yo lo creía.
Que siga soñando. Y yo también. Ya nos volveremos a ver. Mientras tanto, he aquí una foto del paisaje

Eso sí: la próxima voy en auto.

domingo, junio 27, 2010

las andanzas (virtuales) del mostro con ojeras

Como si no fuera suficiente con mis desventuras en el mundo real, la cosa no pinta mejor en el onírico: he vuelto a soñar con esos animalitos, pero, a diferencia de la vez anterior, esta vez sí me dieron miedo. Y asco. Tanto que no pude volver a dormir. Extraño mis sueños en los que me asaltan con pistolas de agua verdes y anaranjadas (no me jodan, eso de los sueños en blanco y negro es falso. En mis sueños leo, veo números, veo en colores)... Mientras siga viendo arañas peludas (¿conté que les tengo pánico a las arañas?), ratas, cucarachas y cosas por el estilo, mis dos nuevas compañeras estarán colgando de mis pestañas, por más rodajas de pepino que les ponga encima... por más que me asuste al pasar frente a un espejo.

miércoles, junio 23, 2010

Semana de Murphy

Lo que empezó como un jueves de miércoles continúa hasta hoy. Ya mi cuerpito gentil no encuentra respiro para tanto bombardeo de sucesos desafortunados en tan prolija y ordenada secuencia (está bien, fui a visitar a mis abus de la Conchinchina, pero no salió gratis, y no me refiero al costo del boleto). Ya no se qué hacer, ya probé ristra de ajo, agua bendita, lo que se imaginen... vaya una breve listita de algunas cositas que salieron mal esta semana:
  • Soñé con ratas, (en los juegos de azar es el número 89). Salió el 88.
  • Mi compañera de turno está enferma en cama, ergo, estoy saliendo puntillosamente tarde del laburo todos los días.
  • Hace mucho más de siete días que no he visto a mi jefa y realmente, realmente necesito hablarle.
  • Me salieron ojeras, y no me quedan sexies como a Benicio del Toro, se ven horrorosas como las de Helena Bonham Carter. Y no se van.
  • ¡Me olvidaba del postre!: Por alguna extraña razón, uno de mis sitios favoritos, a través del cual conocí mujeres maravillosas y aprendí acerca de verdaderas gladiadoras, y unas y otras tienen toda mi admiración, me vetó. Más precisamente, rediseñaron todo y en la remodelación olvidaron permitir el acceso a las usuarias registradas. Después de treinta intentos con resultado "Error en nombre de usuario y/o contraseña" probé, para mi gran fastidio, resetear mi clave: ¡Funcionó! Me llevó a completar mi perfil, bueno, un contratiempo menor... cumplida la demanda del perverso webmaster, entro a los foros. Todo bien, hasta que trato de responder... me pide ingresar, de nuevo... ¬¬... "Error en nombre de usuario y/o contraseña", ajá... mirá qué bien... ¬¬ vuelvo a la página de inicio: "ACCESO DENEGADO" y un código interminable lleno de warning, warning... y más fáquin warning... ¡¿What the hell...?! ¡Ahhh, mirá vos! Ahora resulta que soy un warning, sea lo que fuere... esa sí que no me la esperaba... Para qué seguir aburriendo con los mil intentos de días subsiguientes... Tuiter, Faisvuk y acá, abandonados a su suerte. Hasta que me cansé. Sí, señor, después de mucho pedalear, pasó lo inevitable: ¡se me salió la cadena! Después de un alarido de cavernaria frustración, me acordé de la genial Norma Aleandro en la película "Cien veces no debo" y, mientras oprimía CTRL y W al mismo tiempo, dije sus palabras mágicas:
    "(Planeta)Mamá... ¡andate a la p#ta que te parió!"

sábado, junio 12, 2010

Reniego futbolero

Lo que diré es un espantoso cliché en boca de una mujer, pero no recuerdo alguna otra vez en que haya sentido tan poco interés por el mundial de fútbol como ahora. Para mí es tan terrible como lo sería despertar una mañana y descubrir que ya no me gustan los dulces ("¡Aleluya!" gritarían mis dientes) pero, con toda franqueza, si fuera hombre (bueno, se entiende...) ya tendría los huevos fritos de este Mundial.
Para empezar, a falta de una, ¡dos canciones! Ya bastante podrida me tenía LadyGaga, o como se llame, con el ooooooooooooh y ahora me lo banco en estéreo, ¡y no concuerdan las melodías! (aunque prefiero mil veces al señor somalí cuyo nombre no recuerdo, antes que al wakawaka de la infumable que canta como caballo y baila con movimientos espasmódicos de títere a punto de desbaratarse, digo yo ¿no tiene un coreógrafo?)
Para seguir, el bombardeo publicitario de los televisores recontragigantes en 50 cuotas, sabrá Dios a qué precio final. Cuando se empiecen a dar cuenta que seguirán pagándolo hasta después de terminado Brasil 2014, arderá Troya, pero en serio.
Para seguir siguiendo, la cara de trasero ya instalada de su Excelencia. Hasta que no termine el campeonato se quedará ahí, como pasó hace cuatro años, independientemente de la suerte que corra Argentina. Ya me la veía venir, pero aún así me vengaré en el momento propicio. Amo el fútbol, y él tuvo la mala suerte de dar conmigo. Y no se aguanta que una mujer sepa de fútbol y que mire los partidos calladita la boca, preferiría una que le pregunte cada dos segundos para así poder demostrar su sapiencia a la pobrecita... No sé, allá él.
Para terminar, de nuevo me fui por las ramas. Para cuando esto salga publicado estará por jugarse Argentina-Nigeria. Más vale que le pongan un poco de onda los muert... perdón, los muchachos, porque si juegan como en las eliminatorias estamos perdidos.
Aunque no sé qué será peor:
Si no ganan, ¿quién lo aguanta al Marqués? (y a los maridos en general)
Si ganan, ¡¿quién corno lo aguantará a Maradona?!
La relación costo-beneficio no está clara, pero a nadie le interesa. A mí tampoco.
¡Vamos, dennos una alegría!

miércoles, marzo 31, 2010

Caperucita feroz

Uno de estos días (de furia) aparecerá en algún pasquín amarillista este encabezado:
"Mamá salvaje asesina a un inocente hombre en plena calle, policía científica junta el cuerpo con esponja"
¡Claaaaaaaaaaro! Seguro que "un inocente hombre" iba salticando alegremente por el prado juntando flores en una canastita cuando "mamá salvaje" pasó caminando por ahí... ¡y de loca que era, nomás, lo acható! Momento... ¡Paren todo! Debo aclarar el porqué de la inusitada violencia. Empecemos: "Enresulta" que el otro día iba a tomar el bondi que me devolviera a mi casita con mi peque dormido en la mochila canguro cuando un imbécil idiota estúpido tipejo pasó en bici en sentido contrario, me dijo una guarangada (¡¡¡Frente a mi hijo!!!)y siguió su camino. Yo quedé, sí, llena de ira... porque el dizquehombre despareció raudo de mi vista, mientras pensaba cómo no lo vi venir. Le hubiese dado un empellón que lo tiraba del rodado para, una vez en el suelo, remodelarle el rostro, y no con botox, precisamente. Ni siquiera pude darme vuelta y gritarle que era un cultivador de materia prima de escobas. No pensaba "lo hubiera hecho", pensaba "gracias a Dios no lo hice". No piensen mal de mí, no soy una persona violenta, ni mucho menos de esas que son capaces de pelearse o increpar con un niño en brazos, ni de armar escándalos, ni mucho menos tengo algo contra quienes cultivan la tierra. Es sólo que esa clase de dizqueseres humanos, lejos de darme lástima (porque, seamos sinceros, ni envolviendoles la cabeza en una bandera y pensando que es por amor a la patria... guácatelas, qué asco), despiertan mi instinto asesino. Yo sí venía "con una canastita con flores" y mi hijito, qué joder! Así que pa... cobardes tipejos del mundo, piensenlo dos veces. Nunca se sabe cuándo se van a encontrar con una sádica, una psicópata, o con alguna mujer que tenga un mal día, o lo que sería muchísimo peor... conmigo sin el peque. Advertidos quedaron.